domingo, 9 de marzo de 2014

Domingo

Es domingo. Corre la hora número catorce contando desde las doce de la noche. Hace 23 grados en Lanús, la ciudad donde viví en mis 16 años de vida. Suena la banda de rock uruguayo que escucho desde chiquita, con una melodía triste, de esas que te suelen poner la piel de gallina. Estoy sola, en mi pieza. Siento el olor a pollo al horno que está cocinando mi mamá, y risas que me suenan a alguna anéctoda que le contó mi papá. También escucho una chicharra, hace calor. Es domingo, estoy sola, en mi pieza. Y me gustaría ser fotógrafa porque en este momento entra una luz desde la ventana teñida de violeta, por el color de mis cortinas, y pega justo en mi guitarra criolla. Y con una buena cámara podría sacar una buena foto, que quizás demuestre a otras personas lo que significa para mi mi guitarra y el rayo de sol que entra en mi pieza y que la alumbra por completo. Y quizás, cuando pase el tiempo y vea aquella foto, me acuerde que era domingo, a las dos de la tarde, que hacía calor y que estaba sola.
Creo yo, bah, lo pienso así desde chiquita, que el domingo es el día más especial de la semana. Un domingo del mes x podes estar almorzando el tan común estofado con toda tu familia. Otro domingo de quizás otro mes, estás comiendo puchero con tu mamá y tu papá. Y otro domingo, el día 9 del mes 3 del año 2014 quizás estes sola, escribiendo que es domingo y estás sola. Pero me gusta estar sola y que sea domingo. Probablemente más tarde cuando el sol no pegue tanto salga a acostarme y sumergirme en el color verde del velódromo de Lanús, camine las 8 cuadras que lo separan de mi casa con la guitarra en mis hombros, mi mate, y alguna amiga.
Se suele clasificar al domingo como el día mas aburrido de la semana, y por ende, el más triste. Pero les voy a contar un secreto. Hoy, sí, domingo, es el día más feliz de la semana, para mi. Sé que la semana empieza los domingos, pero no, todos sabemos que para la persona que estudia o trabaja la semana empieza el lunes. Entonces, partiendo de esa base, es el día más feliz de mi semana, que empezó el lunes pasado. Será que le tengo aprecio al pobre domingo, porque odio estar sola, pero hoy no. Me gusta. Me gusta escuchar música y escribir. Sin que los pensamientos de otras personas me molesten ni me aturdan, sin la necesidad de depender de otros para estar bien. Me siento plena y feliz conmigo misma.
Tengo miles de problemas, quizás no de gran tamaño, pero que para mi reprensentan mi estado sentimental. Y hoy no me molestan, no me persiguen, no me dicen “Florencia, hace algo, lo estás arruinando todo”. Hoy estoy tranquila, hoy estoy bien.
Soy una persona independiente, me lo dicen todo el tiempo. Me manejo con total libertad. Viendolo desde ese sentido, sí, soy la persona más libre del mundo. Pero metiendome más en el asunto... dependo de toda persona a la que quiera. No lo puedo evitar, dependo de mi estado con otras personas. Me lastima mucho sentirme lastimada. Y mi felicidad depende de la gente que me rodea. No puedo estar bien conmigo misma si estoy mal con mis amigos, mi novio, o mi familia. No puedo, no lo conseguí nunca. Pero hoy, domingo, lo logré. No sé que fue, no sé que fue lo que me ayudó. Pero estoy bien, muy bien.
Es un día común y corriente, me desperté, desayuné, como todos los días. Lo que menos me imaginé cuando abrí los ojos a las 10.30 de la mañana era que iba a lograr lo que estuve buscando hace meses. Así, de la nada, como quien no quiere la cosa. No lo esperaba ni lo planeé. Salió así, así de bien.

Todo llega. Y a mi me llegó un domingo, ese día que muchos odian por transmitir ese no se qué triste, que lo hace ver todo aburrido y sin sentido, y te hace odiar los domingos, todos los domingos... que prejuiciosos, ¿no?.  
                                                                                                                                 FJP

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